Primer aniversario del innovador Convenio de la OIT sobre violencia y acoso

El 21 de junio de 2020 se cumplió el primer aniversario de la adopción del Convenio de la OIT sobre la violencia y el acoso (Convenio 190) y la Recomendación 206. La adopción de esta importante convención por parte de los gobiernos en 2019 no solo fue un hito para la OIT al cumplirse un centenario de su creación, éste también fue un importante paso para las trabajadoras en todo el mundo, la mayoría de las cuales están expuestas a condiciones precarias de trabajo y a quienes se les niega la protección legal y social básica.

Nos gustaría aprovechar esta oportunidad para felicitar a Uruguay por ser el primer país en ratificar la Convención 190 y ponerla en perspectiva. Según lo expresado por Cotidano Mujer, un colectivo feminista con sede en Uruguay, “Este Convenio significa un reconocimiento a la lucha feminista para hacer visible la violencia de género y el abuso de poder en el marco de relaciones patriarcales y obliga a los estados y a los empleadores a establecer mecanismos de prevención.  El derecho a un mundo libre de acoso y violencia en el trabajo supone legislación pero también la movilización de las organizaciones sindicales para amparar a quienes denuncias y ampliar el repudio social a la violencia”.

¿Debemos esperar la ratificación para utilizar este nuevo marco?

En un contexto global en donde muchas campañas nacionales de ratificación desaceleraron por las medidas que se están aplicando para hacer frente a COVID-19, la finalización del proceso de ratificación de Uruguay subraya la importancia de continuar nuestra promoción. Sin embargo, mientras esperamos la segunda ratificación de la Convención 190 para que entre en vigencia, los defensores utilizan estas nuevas normas para exigir reformas legales y políticas, incluso antes de la ratificación. Lea aquí sobre los esfuerzos novedosos de profesores y estudiantes de la Clínica de Derechos Humanos de Miami, que junto con organizaciones asociadas con sede en el sur de Florida en Estados Unidos, buscan hacer responsable a su gobierno por las violaciones de los derechos de los trabajadores/as agrícolas migrantes y trabajadores/as de viveros con salarios bajos y trabajadores/as domésticos que enfrentan violencia de género, acoso y discriminación en el mundo del trabajo.

La urgencia de utilizar el marco innovador C190 y R206

Con el inicio de COVID-19, el mundo no podría ser más diferente de lo que era hace un año. La necesidad de garantizar que los gobiernos hagan todo lo posible para respetar, proteger y cumplir los derechos de los/las trabajadores/as ha adquirido una mayor urgencia a medida que se pierden medios de vida, aumentan las demandas de ciertos trabajadores/as y más hogares se transforman en lugares de trabajo. Además, la vida de muchas mujeres se ve gravemente afectada por el aumento de la carga de la atención no remunerada y el trabajo doméstico, las demandas de la educación en el hogar y el aumento de la violencia doméstica combinada con un limitado acceso a recursos legales y servicios de salud reproductiva. Además ha habido un aumento notable en la violencia en línea que los marcos legales nacionales no están diseñados para abordar. Este es un momento sin precedentes que requiere la aplicación del marco expansivo ofrecido por el Convenio 190 y la Recomendación 206 y su puesta en práctica.

Debemos actuar ahora para resistir mayor profundización de las desigualdades de género y raciales.

Si hay algo que la mayoría de los países tienen en común, ya sean ricos o pobres, es que la mayoría de las trabajadoras son las menos protegidas, tanto antes como durante una crisis. El riesgo de violencia, acoso y otros tipos de abuso, incluido el abuso económico, se ve incrementado por factores como la raza, el estado migratorio y el tipo de ocupación, lo que hace que las trabajadoras pertenecientes a una determinada raza, etnia, situación legal u ocupación sean exponencialmente más vulnerables. Es más probable que estas trabajadoras no tengan ninguna protección social y sean excluidas de los paquetes de ayuda. Como han señalado expertos en derechos humanos, las desigualdades y vulnerabilidades preexistentes basadas en el género se han exacerbando. Esto presagia una serie de consecuencias que tendrán potencialmente un gran alcance para las mujeres, incluida su expulsión permanente de la fuerza laboral.

Este es un momento para reinventar y reconstruir juntas

Si alguna vez hubo un momento para empujar los límites, es ahora. La demanda de ratificación del Convenio 190 debe ampliarse a través de los esfuerzos conjuntos de diferentes actores y movimientos en los países que lo adoptaron el año pasado. Deben exigir medidas radicales para eliminar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, con un enfoque urgente en sectores altamente feminizados donde ambos ocurren con impunidad. Las disposiciones innovadoras del Convenio 190, incluidas las definiciones expansivas de “trabajador/a” y “mundo del trabajo”, y su reconocimiento de la violencia doméstica como un problema en el lugar de trabajo, deben leerse junto con una útil guía ofrecida en la Recomendación 206 para proteger los derechos y la dignidad de los trabajadores/as que son más vulnerables a la exclusión y al daño irreparable de la pandemia.

¡Únase a la Campaña Global de 16 días de Activismo para ampliar el llamado a los gobiernos a ratificar el Convenio de la OIT 190 # RatifyILO190!

 

Escrito por Melissa Upreti, Senior Directora Senior de Programas y Abogacía Global